Presión alta | 12/11/2019

Tormenta Maldita

Si bien Independiente del Valle fue un justo campeón, Colón no pudo jugar en condiciones normales el partido más importante de su historia. Una fuerte tormenta de lluvia y viento fue protagonista de la final de la Copa Sudamericana en Asunción.

Después de la fiesta emocionante de Los Palmeras, empezó a desarrollarse una película de terror, con olor a maldición y con ganas de arruinar un gran espectáculo deportivo. En los minutos donde los dos equipos jugaron en un campo estable, todo parecía más parejo. Pero cuando el agua empezó a caer del cielo, se desvirtuó todo. No era la tarde para Colón.

Ojo, esto no tapa el opaco encuentro que jugó Colón, el flojo andar de sus laterales, la poca presión ejercida en el medio campo, el mal partido del Pulga o el desacertado planteo del técnico. Pero la tormenta tuvo mucho que ver, condicionó y desnaturalizó la final.

Independiente del Valle potenció su velocidad, todo se hizo más rápido y el equipo de Lavallén lo sufrió en carne propia. Un conjunto joven, que sabe a que juega, se impuso ante un Colón nervioso, lento y con pocas ideas. La espera de los 30′ fue eterna y el penal errado del Pulga demoledor. La maldición parecía no tener fin. Ahí se terminó todo, el descuento de Olivera fue decorativo.

El sueño Colonista no tuvo final feliz, pero la hinchada del Negro fue reconocida por el mundo entero. Todos hablaron del éxodo Sabalero, de la gran fiesta rojinegra en tierras Paraguayas, de una invasión nunca antes vista. Ese es el consuelo del hincha, ellos si dejaron todo, esas 40.000 almas no se pueden reprochar absolutamente nada. Se lo contaran a sus nietos y se les erizará la piel. El fútbol santafesino llegó lejos y tuvo un gran privilegio, lograr un subcampeonato internacional. No es poca cosa, ojalá se haga costumbre, para seguir elevando la vara y para el crecimiento de la ciudad.


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